24/11/2023
VOCES DEL PASADO
(POEMA A SAN ANTONIO CUCUL)
Pedro Peón Espejo
Umbral santo de nostalgia.
Arco antiguo del olvido.
Dintel amplio de otros tiempos.
Toscas jambas y postigos.
Vano ensueño de apariencias.
Puerta arcaica de los siglos.
¿Qué misterios callan, guardan
y no dicen tus vestigios?
Suenen voces del pasado
y resurjan los testigos
y refieran las consejas
y los ritos que ha vivido
esta hacienda y sus estancias,
esta hacienda que visito
cuyo nombre es San Antonio
y Cucul es su apellido.
¡Hablen voces de su historia!
¡Hablen, pues, yo les conmino!
Mas se escucha solamente
el rumor fugaz del brillo
de un reguero de luciérnagas
alumbrando entre el rocío
junto al canto altisonante,
en la huerta, de los grillos.
I
Estoy solo con la bruma,
ni mi sombra está conmigo.
Estoy solo entre los arcos,
los tres arcos, los moriscos,
y de pronto el oratorio
se ilumina de improviso
con la mística apariencia
del arder de viejos cirios
y proclama en grave coro:
“¡La voz somos de los indios!
De los indios que vivieron
y murieron a tu abrigo.
Aquí hubimos cada tarde
un momento de respiro
al rezar mediando el día
nuestro Ángelus divino.”
II
Sopla un céfiro en oriente,
sopla y trae olor a frío.
¡Qué columnas bien labradas
custodiando el gran recinto!
Suena ahora voz ufana
que recuerda a los caudillos:
“Soy don Diego de Acevedo,
señor todo de este sitio
y teniente de la plaza
donde, fiel, por el Rey sirvo.
Salí raudo aquella noche
en la que en crimen ma***to
acabaron con don Lucas
¡miserables! ¡asesinos!
Por la ley y por el orden
salí presto a resarcirlo”.
III
Y ahora exclama una voz triste
tras un sobrio crucifijo:
“Yo soy don José María
doctor santo y buen Obispo,
pastor caro de mis fieles
que en el alma me han herido;
me han herido, sí, de muerte:
se olvidaron quién es Cristo
y la guerra proclamaron,
¡una guerra sin sentido!
A mi ocaso me trajeron
a su espalda a este destino
donde hallé el digno reposo
para siempre por los siglos.”
IV
Y por último se alza
un clamor del suelo mismo:
“Soy la Hacienda San Antonio,
soy la casa y sus pasillos,
soy la huerta con la noria,
soy los campos hoy perdidos,
y soy madre que ha esperado
el respeto de sus hijos.
Casa he sido de los Méndez
y Acevedos atrevidos;
y a los Guerras, los Anconas,
y Gutiérrez, di mi asilo,
hasta el siglo que hoy se aleja
que los Rubio me han tenido.”
Umbral santo de nostalgia.
Arco antiguo del olvido.
¿Qué misterios callan, guardan
y no dicen tus vestigios?
Es la hacienda y sus estancias,
es la hacienda que hoy visito
cuyo nombre es San Antonio
y Cucul es su apellido.