07/03/2021
ASI SE VIVE MALINALCO...
La vida tiene sus devenires... Cada experiencia en sí misma es un milagro palpable, sin embargo hay milagros cuyo ingrediente principal es la magia del "dejar fluir", y tales milagros generan movimientos tan trascendentales que abren una brecha entre la vida que " fue" y la vida que "llega"... Hay personas y lugares maravillosos que nutren el capullo que está a punto de abrirse y preparan las condiciones del aire para poder alzar el vuelo...
En Malinalco también se abren los ojos, se reparan las alas rotas, arde la chispa del fuego interno que le da vida a la voluntad, se aprende a amar incondicionalmente, se plantean las preguntas y se encuentran las respuestas. Se reconoce uno mismo honrando la sabiduría de nuestra tierra; uno se convierte en espejo humeante, en legado, en ancestro, en presente y devenir, en águila en colibrí, en serpiente. En Malinalco uno es vida y muerte, uno es cielo y semilla, uno es agua fresca y estrella fugaz que brilla. Te conviertes en medicina, en guerrero, en nahual, y te recargas de inusitada fuerza.
Es verdad que Malinalco es mágico, porque te exige ser descubridor y conquistador de tu propia magia interna... Me quedan infinidad de valiosos regalos en el corazón, entre ellos las sabías enseñanzas de Martín García Zen Yaotl, con su Medicina y su gran fortaleza de Guerrero mexhica en mis manos y en mis venas (y con el compromiso de alimentar la voluntad y por fin creer en mi propia fuerza). Me quedo con las luciérnagas en la ocuridad, el canto de los grillitos y el aroma de las flores, los animalitos, las montañas, las pirámides, las cuevas labradas, la fogatita, el Temazcal, los huertitos y el mezcal (con esta y tantas cosas que sería interminable tratar de numerar).
Me quedo con TODO lo que se pueda agradecer y desear... Hay TANTO por dar!!
La vida misma, que justo se transforma y vuelve a empezar...
No alcanzan las palabras para agradecer, para honrar Malinalco y su hospitalidad, que me recuerda mi capacidad de asombro y mi gran potencial de amar... Sólo pedir que el Gran Espíritu siga siempre bendiciendo nuestro andar... (Maya)