15/07/2026
Esa exigencia constante de perfección de una mamá hacia su hija no fomenta el desarrollo, sino que con frecuencia genera frustración, estrés, ansiedad y una sensación de no ser suficiente cuando la hija no alcanza las expectativas impuestas. En lugar de exigir resultados perfectos, sería más útil que la mamá trabajara en la regulación de sus propias emociones y en fortalecer su tolerancia a la frustración, comprendiendo que los errores y el aprendizaje forman parte del desarrollo. En vez de decir que "le robaron el diploma" por haber obtenido un nueve, sería mucho más saludable celebrar que su hija tiene excelentes calificaciones y reconocer el esfuerzo que realizó. Una crianza basada en el acompañamiento, la paciencia y el apoyo favorece mucho más el bienestar emocional y el crecimiento de la hija que una basada en la presión por cumplir expectativas irreales.
Educación Preescolar, la revista