23/03/2026
Mucho antes de que el cloro se usará para el tratamiento de las piscinas, grandes imperios usaban el cobre como sistema de purificación del agua.
Alrededor del año 400 a. C. imperios como el egipcio y el griego descubrieron que almacenar agua en recipientes de este metal la mantenía libre de virus y bacterias.
Al entrar en contacto con el agua, el cobre libera iones que perforan las paredes celulares de las bacterias y los virus destruyendo su estructura genética por completo sin necesidad de utilizar sustancias corrosivas.
En la actualidad algunos sistemas de purificación ecológica están regresando a este principio.
Esto confirma que la sabiduría antigua está respaldada por la química moderna demostrando que la naturaleza ya había resuelto el problema de la esterilización mucho antes que la industria.