25/06/2025
Voy a cambiar los nombres de esta historia para no rayar muebles… aunque sinceramente, si te sientes identidicado ,probablemente es porque esto ya te pasó… o estás a punto de vivirlo. 😬📉
Hoy les contaré la épica tragedia inmobiliaria de María y su esposo, una historia que se repite más que los tamales en Navidad y que, por más que uno intenta advertir, nadie experimenta en cabeza ajena. Nunca. Jamás. 🚫🧠
María y su pareja decidieron que ya era momento de dar el gran paso: buscar su casa nueva.
Y como buenos aspiracionales que somos todos en este país, la frase con la que me contactaron fue:
“Estamos buscando algo en el norte de Saltillo, zona de alta plusvalía, con cochera doble, patio grande, cuarto de servicio, tres recámaras, acceso controlado y si se puede con vista, mejor.”
Yo, que ya conozco el cuento, hago la pregunta clave:
¿Cuál es su presupuesto?
— 2.5 millones… con crédito Infonavit o bancario.
Y entonces empieza el vals. 🎻
Una danza mental donde yo tengo que explicar lo matemáticamente obvio sin sonar grosero, sin herir sensibilidades, sin que se ofendan, sin que me bloqueen, sin que me reporten, sin que me hagan una historia en Facebook diciendo “todos los asesores son iguales”. 🤡
Porque, claro, ¿cómo le dices a alguien que NO puede tener lo que quiere sin que su ego se derrumbe como edificio mal cimentado?
Que no, que con ese presupuesto no alcanza para el norte.
Que allá lo más barato empieza en 4 millones y subiendo.
Que la casa que sueñan no existe por ese precio…
Y que ni aunque la construyan en Minecraft la van a tener.
Pero bueno, soy profesional. Les propongo algo en PREVENTA, una joyita que casi cumple todo lo que piden:
Buena zona, buenas amenidades, espacios razonables, entrega futura, precio de oportunidad.
María y su esposo se emocionan. “¡Nos encanta!”
“¡Sí nos gusta!”
“¡Lo vamos a pensar!”
Y de pronto…
Silencio.
📵
Mes y medio sin respuesta.
Uno pensaría que se murieron, que emigraron, que entraron a un retiro espiritual… pero no.
Solo están buscando más opciones. En el norte. Con el mismo presupuesto. 🧃
Y entonces pasa lo de siempre:
Dos meses después, regresan.
Con la voz temblorosa y los ojos arrepentidos:
“Oye… ¿aún está disponible el proyecto que nos mandaste?”
Spoiler: NO.
Y si sí, YA SUBIÓ 30%.
Porque así es la preventa. Porque así es el mercado. Porque así funciona TODO cuando estás en un país donde los sueldos se estancan pero los precios no. 🔥📈
Y ahora, lo que era una posibilidad real se volvió una pesadilla.
Porque ese 30% extra ya no les alcanza.
Ni con banco. Ni con Infonavit. Ni con la tanda de la tía.
Nada.
Resultado:
❌ Ellos pierden la casa de sus sueños.
❌ Yo pierdo la venta.
✅ El mercado sigue su curso. Más frío que el corazón de tu ex.
Y así, María y su esposo se ven obligados a bajar sus expectativas y comprar en una zona que no querían, con menos espacios, menos seguridad, menos todo.
Y lo peor… con el mismo crédito.
Pero ahora para algo que ni les emociona.
Y tú como asesor te preguntas:
¿Vale la pena?
¿Vale la pena desgastarte explicando realidades a quienes no quieren escucharlas?
Porque no lo digo yo:
👉🏼 Comprar hoy SIEMPRE será más barato que comprar mañana.
Y no, no existen remates mágicos con crédito Infonavit.
Las “casas de oportunidad” son de contado y aún así, el “descuento” no es remate… es apenas un respiro.
🎭 Esta historia no es de ficción.
Pasa cada semana.
Y quizá —solo quizá— te está pasando a ti en este momento.
¿Vas a esperar a que suba otro 30%?
¿O vas a aceptar la realidad antes de que te la cobre el mercado con intereses.