15/09/2026
Todos recibimos las mismas 24 horas, pero no todas llegan vacías. Mensajes, reuniones, notificaciones, favores, pendientes, ideas nuevas, oportunidades que parecen urgentes y proyectos que aceptamos sin preguntarnos qué desplazan. Productividad no siempre significa aprender a hacer más rápido. A veces significa decidir qué cosas ya no merecen espacio. Porque cada “sí” tiene un costo que casi nunca vemos: todo aquello a lo que acabamos de decirle “no”.