10/05/2026
Explicación sistémica del día
Desde la mirada sistémica, mamá ocupa un lugar que no podemos borrar: ella es la grande, nosotras somos las pequeñas.
Esto no significa que mamá siempre haya actuado desde la madurez.
No significa que haya sabido cuidar.
No significa que haya tenido recursos emocionales.
No significa que su manera de amar haya sido suficiente.
Significa que, en el orden de la vida, ella llegó antes y nosotras después.
Ella dio y nosotras recibimos.
Ella fue canal y nosotras llegamos.
Cuando una hija se queda atrapada en el juicio, internamente se coloca por encima de la madre. Se convierte en juez. A veces en salvadora. A veces en víctima. A veces en madre de su propia madre.
Y desde cualquiera de esos lugares, se pierde fuerza.
Porque una hija no puede tomar completamente la vida si una parte de ella sigue diciendo:
“No quiero venir de ti.”
“No quiero parecerme a ti.”
“No acepto lo que me diste.”
“No acepto cómo llegó la vida.”
“No acepto el precio que tuvo mi historia.”
El primer movimiento sistémico no es perdonar.
El primer movimiento es reconocer la verdad interna.
Antes de honrar, hay que mirar.
Antes de tomar, hay que reconocer.
Antes de soltar, hay que saber qué estamos cargando.
Por eso hoy no se trata de decir “gracias mamá” desde la boca.
Hoy se trata de descubrir qué ocurre en el corazón cuando pienso en ella.
Tomado del chat de