23/01/2020
"Se ha dicho repetidamente que cuando se ama demasiado a una criatura sólo se consigue malcriarla. Sabemos ahora que nadie puede ser amado demasiado, especialmente en el curso del primer año de la vida. En lo más hondo de ese primer y estrecho contacto con nuestras madres se levanta el lecho rocoso del amor propio, en el que cimentaremos nuestros buenos sentimientos para el resto de nuestras vidas"
-Mi madre, yo misma