27/04/2026
No es un simple gesto “bonito”… es una decisión que está dividiendo opiniones: ¿de verdad un perro mestizo debería ser considerado una “raza oficial”?
La PROPAEM encendió el debate al reconocer al famoso “perro caramelo”, ese lomito color miel que aparece en cada calle, como una figura representativa de México.
Sí, ese mismo que muchos ignoraban… ahora comparte protagonismo simbólico con íconos como el Xoloitzcuintli, el Chihuahua y el Calupoh.
Pero esto no se trata solo de ponerle nombre a algo que siempre ha estado ahí.
La idea nace de un movimiento similar en Brasil y tiene un objetivo claro: cambiar la forma en que vemos a los perros mestizos. Dejar de llamarlos “callejeros” y empezar a entenderlos como el resultado de años de historia, adaptación… y supervivencia.
Porque la realidad es incómoda: durante mucho tiempo, estos perros han sido invisibles. Abandonados, ignorados, subestimados.
Ahora, este reconocimiento busca algo más grande: impulsar la adopción, reducir el maltrato y, sobre todo, hacer que la gente sienta orgullo de tener uno en casa.
Pero aquí viene la parte que muchos no quieren discutir: ¿esto realmente ayudará a los perros… o es solo una etiqueta simbólica que no cambia su realidad en la calle?
Porque al final, no basta con nombrarlos. El verdadero cambio empieza cuando alguien decide abrirle la puerta de su casa a uno de ellos.