16/10/2020
Estoy teniendo un problemita.
A ver… últimamente en la casa se ha creado una especie de agujero negro Inter dimensional, algo así como el de los calcetines y la lavadora, que se traga uno de los pares a traición y nunca mas se vuelve a saber de ellos.
Algo similar nos esta pasando, pero con las cucharas y para mi es todo un misterio que necesito resolver.
La cuestión es que nosotros ya sabíamos que “la cosa” (mi hijo) ha llegado a una de esas etapas, donde, cuando compramos cereales, arrasa con ellos y se los lleva como un mapache (ese que sale en los videos de “YouTube” y roba la comida de los gatos) para esconderlos en el hueco de uno de sus muñecos para (como una ardilla) írselo comiendo, poco a poco.
Bueno… pues últimamente, “la cosa” se reinventa y ahora cuando le damos de comer su papillas o sopitas, con la habilidad de “David Copperfield” (el mago que hizo desaparecer la estatua de la libertad), en cuanto te descuidas hace desaparecer las cucharas, de tal modo que puedo prometerles que hemos puesto la casa patas arriba y no hay forma de hallar las dichosas cucharas.
A mi suegra (pobrecilla), también le están desapareciendo las cucharas, pero esta vez la culpa no la tiene “la cosa”, ya que ante mis quejas (puesto que estoy harto de comer mi sopa con el cucharon de cocina) mi esposa (con la técnica silenciosa de un ninja) le está “choreando” las cucharas a su madre.
Con lo que esto se esta convirtiendo en un ciclo sin fin de “choreos” indiscriminados.
La cosa nos chorea a nosotros y nosotros le choreamos a mi suegra, llegando tanto la cosa que yo creo que cualquier día mi suegra va a poner, en la puerta, una de esas maquinas que ponen en los supermercados que pitan cuando intentas robarte algo.
Pero la cosa no acaba ahí.
La cosa parece un griego. No se si saben que los griegos tienen la sana costumbre de, cuando, la comida ha sido especialmente buena, estrellar el plato en el suelo como forma de respeto indicando que en ese plato no merece que se ponga más comida en él.
Pues “Joaquincolas” le ha tomado el gustillo también a dejarnos sin loza, sin vasos con lo que vamos a terminar comiendo en el comedero del gato.
Claro, a mi ya me da vergüenza ir a casa de mi suegra, porque empiezo a mirar con buenos ojos los platos hondos, vasos… etc. y creo que cualquier día nos van pillar en pleno con platos y vasos metidos en las chaquetas saliendo furtivamente de la casa.
En fin... así que este mes que viene hemos hecho una cuota extraordinaria para comprar cinco millones de cucharas y cuatro mil platos y vasos, para poder devolverle a mi suegra sus cucharas.
Suegra recuerda que te queremos…. (Robar todo lo que necesitamos.)