03/01/2026
Gracias a Dios que me dió la oportunidad de tenerlo en mis brazos un día antes que partiera de este mundo mi papá Andrés Alejandro Campos Arévalo le pedí perdón y le perdone por todo lo que vivimos y siempre vivirá en mi corazón y mi mente como el Padre que tuvo sus aciertos y desaciertos, hoy a mis 57 años vividos lo comprendo porque uno cuando está joven vive por vivir, pero cuando llegas a tus 50 años comienzas a vivir con sabiduría y de la mano de Dios y la guia de mi Salvador Jesucristo. Amén. Bendiciones y abundancia espiritual para ti y tu familia aprovecha a tus padres si aún lo tienes con vida y no los juzgues porque ellos dieron todo por ti....
👉👉 Perdí a mi papá hace un año. Y no pasa una semana sin que piense en todas las cosas que nunca le pregunté. Creí que habría tiempo. Creí que esas pláticas podían esperar.Creí que lo importante ya estaba dicho. No lo estaba.Por eso escribo esto.No para asustarte.
Sino para que no te quedes con las preguntas que yo me quedé cargando.
1. ¿Fuiste feliz… de verdad?
Porque muchos papás dieron todo por su familia y se olvidaron de ellos mismos.
Y entender si fue feliz cambia la forma en la que ves sus silencios y sacrificios.
2. ¿Qué fue lo que más te dolió en la vida y casi nadie supo?
Porque los papás también se guardan heridas.
Y conocerlas te enseña que antes de ser papá, fue un hombre aprendiendo a sobrevivir.
3. ¿Qué error no quieres que yo repita?
Porque su experiencia costó años, relaciones y decisiones.
Y esta pregunta puede ahorrarte mucho dolor innecesario.
4. ¿Hay algo que nunca te perdonaste?
Porque muchos padres se van con culpas que nunca dijeron en voz alta.
Y a veces, escuchar “ya pasó” o “te perdono” les da una paz que nunca tuvieron.
5. ¿Te sentiste orgulloso de mí?
No por ego.
Sino porque muchos hijos pasan la vida tratando de llenar un silencio que, cuando él se va, ya no se puede responder.
Yo ya no puedo hacerle estas preguntas a mi papá.
Tú tal vez sí.
No esperes al hospital.
No esperes a una despedida.
Hazlas mientras todavía puedes escucharlo.
Porque cuando un papá se va,
se van también las respuestas que nunca pediste.