11/05/2022
EL PERÚ Y SUS LEYES
INEXPLICABLE APLICACIÓN
Por: Humberto Arancibia Cueva
¡EXIJO UNA EXPLICACIÓN! nos dice el caricaturista Pepo en su historieta cómica que lleva el mismo nombre del personaje Condorito, quien exclama y expresa su asombro con esta frase, ante lo inexplicable de algún suceso, hecho o acción de los personajes de esta revista de humor. Y esta misma expresión con sentimiento nos transmite este divertido personaje cuando vemos todo lo que sucede en nuestro querido Perú, donde la aplicación de leyes y normas carecen de sentido y ofenden nuestra inteligencia y conocimiento. Un país dónde los ciudadanos tenemos que asimilar todo lo indignante que sucede respecto a las acciones y hechos reprochables, que a menudo violan nuestras leyes, derechos y facultades que tenemos como ciudadanos y seres humanos, sin generar reacción alguna en pro de la verdad y la justicia. Cuestionamientos, procesos judiciales, juicios, resoluciones y sentencias donde las pruebas no son suficientes o son alteradas, extraviadas o interpretadas de acuerdo a la representación y juego de intereses del demandante y demandado. Es repudiable ver como las formas de la aplicación e interpretación de la justicia es vista por nuestros juzgadores de acuerdo al ángulo y esquina donde se mire al reo y culpable, donde increíblemente la inocencia y culpabilidad depende del estado anímico e interés del Juzgador. En unos casos, sentencias del delito a favor del culpable a pesar de las evidencias, pruebas, información y testigos donde carece de sustento para determinar culpabilidad y en otros solo basta la opinión, versión o sospecha, suficiente para ser juzgado y condenado inmediatamente. Así funciona el sistema en nuestro país, con una estructura administrativa y judicial donde gobernantes, políticos, funcionarios y servidores públicos que no pueden demostrar su confort y crecimiento económico del ayer de pobreza al hoy de riqueza siguen gozando de una impunidad y blindaje absoluto, conviviendo en una sociedad corrupta donde los traficantes de terrenos, invaden y usurpan amparados y en complicidad con funcionarios corruptos y sedientos de ambición y poder. La indignación ciudadana está latente en nuestras instituciones y calles donde las ordenanzas y normas no aplican para todos, porque unos están librados por tener algún cargo o influencia y otros no tienen la suerte de contar con ese privilegio. Así es nuestra convivencia diaria, donde la gran mayoría de peruanos seguimos pagando en silencio y con impotencia los servicios de esa minoría burocrática que administran, regulan y sancionan cuando les place o hay déficit, falta de liquidez o insolvencia económica. ES NUESTRA REALIDAD Y NO EXIGIMOS EXPLICACIÓN PORQUE EXISTE.