19/07/2026
Un artículo publicado en El Nuevo Día destaca que los procesos de herencia se han convertido en uno de los principales obstáculos para atender la escasez de viviendas en Puerto Rico. Miles de propiedades permanecen vacías durante años debido a trámites legales y burocráticos que impiden que regresen al mercado, agravando la falta de inventario y el abandono de viviendas.
Ya es hora de dejar de buscar culpables donde no los hay.
Si los precios de las propiedades están por las nubes, no es por culpa de los corredores de bienes raíces, ni de los Airbnb, ni de los extranjeros, ni de la Ley 60.
La realidad es mucho más sencilla. Puerto Rico tiene más de 300,000 propiedades de estorbo público que no pueden regresar al mercado porque el proceso para ponerlas al día es una verdadera pesadilla burocrática. A eso se suman cientos de miles de propiedades con problemas de herencia, donde los trámites son tan lentos y complicados que muchas familias terminan abandonándolas o dejándolas perder.
Y como si fuera poco, hace años que prácticamente no se construyen urbanizaciones con precios accesibles para nuestros jóvenes profesionales.
El resultado es inevitable: hay muy poco inventario y cada vez más personas buscando comprar una propiedad.
Eso tiene un solo nombre: Oferta y Demanda 101.
Mientras no aumente el inventario de viviendas disponibles, los precios seguirán subiendo. En lugar de culpar a quienes participan en el mercado, usemos esa misma energía para exigir soluciones a los verdaderos problemas: la burocracia excesiva, la lentitud en los procesos de herencia, la recuperación de propiedades abandonadas y la falta de desarrollo de vivienda asequible.
Ahí es donde realmente está el problema.