23/07/2024
Querida amiga:
Comprendo que no quieras dirigirme la palabra luego de nuestra discusión, pero no voy a cambiar mi forma de pensar. No quiero cambiar. No me interesa cambiar. No creo que me entiendas, aún asi te voy a explicar brevemente.
Todo en ellas hace que desee observar el mundo desde lo alto. Su capacidad de transformase en abejón, gallina clueca, juey, mosca o bebé con colmillos, es admirable. A pesar de que tienen las manos agujereadas, pueden preparar todo tipo de brebajes. Pueden hablar con los animales y escuchar el mas mínimo susurro de aquellos que hablan mal de ellas. Se sacan el cuero que cubre sus cuerpos y lo cuelgan en un guayabo porque la naturaleza es su casa y no le temen a lo inesperado. Preparan su ungüento para volar con paciencia y no hay hoja que se escape a su inmensa curiosidad. Cabalgan entre las nubes y comparten los secretos ancestrales. Saben que si el amanecer las alcanza mientras estan volando se pueden convertir en Tocones, piedras o polvo y aun asi vuelan hasta el ultimo minuto. Asi son las brujas puertorriqueñas, esas que han escondido y no aparecen ya en nuestros cuentos.
Te puedo contar mucho más, pero es martes y todas salimos a volar desnudas, desgreñadas, sin pizca de sal y listas para desgarrar el cielo. Ya mismo llega la luna adornada con libélulas andariegas y ya tengo el ungüento que me hace volar.
Sola estoy y sola nací, como las ancestras olvidadas.
¡Fuá! ¡Fuá! ¡Fuá! y se fue volando.