29/06/2024
¿Horario de verano en pleno invierno?...
Titulo: mio.
Autor: crédito a quien corresponda.
Históricamente el horario de invierno era el que regía en todo el Paraguay y no el de verano. En 1972 se decreta la "funcionalidad" que permite utilizar un nuevo horario para el verano, y es el que quiere imponerse hoy día.
*El que no conoce su historia, está condenado a equivocarse*
Verán, este cambio de 1972 no está ligado a una cuestión científica sino más bien a una cuestión cultural, que es el aprovechamiento de la luz solar, pero tiene un contexto histórico que me gustaría desarrollar para Uds., de tal manera que la historia no se equivoca, pero los que no la conocen o simplemente la omiten, sí, se equivocan.
Durante las primeras décadas del Siglo XX la que proveía electricidad era la C.A.L.T. (Compañía Americana de Luz y Tracción) y fue la compañía que instaló (a través de la red eléctrica de Carossio) sistemas que permitían el funcionamiento de tramways eléctricos en Asunción (tranvias) hace un poco más de 110 años. Antes de ellos, claro que existían tramways, pero eran estirados por caballos o mulitas.
Fue en 1913 que comenzó a funcionar el primer tranvía eléctrico en la Capital, pero la red eléctrica de la CALT y Carossio ya estaba montada. Esta última empresa cede el uso del tranvía a otra compañía (Asunción Tramways) mientras ellos se enfocan en proveer electricidad a los hogares. Durante aproximadamente 15 años desde aquel evento, era la CALT la que permitía que la electricidad llegue a los hogares. Y en todo Paraguay imperaba el horario de invierno.
En 1928 hubo un decreto que permitía a la CALT poder proveer electricidad fuera de Asunción, y ahí hubo un periodo de crecimiento en las afueras de la capital. En el caso de Zeballos Cue, como a mí me toca particularmente hacer el guiado turístico en la Fábrica Liebig (por eso mi foto de perfil), siempre cuento que el mencionado barrio no recibía electricidad de Asunción y no lo hizo hasta 1965 (y en el siguiente párrafo cuento por qué), sino que toda su electricidad la recibía desde la propia Fábrica Liebig (hoy Puerto Liebig) que como manera de ayudar a su personal y a que puedan vivir cerca de la fábrica, les proveían electricidad de corriente continua, que era generada por potentes motores ingleses Allen, de los cuales uno queda aún en la fábrica y forma parte del recorrido turístico (por cierto, en julio estaremos abriendo al público bajo reserva).
Volviendo a la CALT, a la electricidad y al sistema, imaginen que había un auge eléctrico importante, en 1933 se crea la CCP (Compañía Comercial del Paraguay) y que hasta hoy es un negocio relacionado a la electricidad; en el caso de la ANDE, ésta planta una semilla para su creación en 1947 pero se oficializa recién en 1949, cuando se extingue la CALT y pasa al Estado para convertirse en la Administración Nacional de Electricidad.
Para un gran salto tecnológico, debemos esperar hasta 1965, cuando comienza a operar la Represa Hidroeléctrica de Acaray, que se iba a encargar de alimentar a la ANDE para la provisión de energía eléctrica renovable, obtenida de la propia naturaleza y de la proeza de la ingeniería de grandes hombres que nos antecedieron.
Pero así como llegó una energía eléctrica que no necesitaba de usinas a carbón o leña o de motores diésel, eso implicaba que también había que cuestionarse el uso que a veces era un poco desmedido. A finales de la década del 60 y entrando en la década del 70, tenemos un proveedor inagotable de energía eléctrica como es Acaray y que la distribuye a través de ANDE, por lo tanto, proliferan los sistemas de alumbrado público y más usuarios acceden al servicio en sus hogares.
Es por eso que en 1972, buscaban la manera de "ahorrar" esa energía eléctrica que durante la época sólo se obtenía a través de la mencionada represa. Es en ese año que se lleva adelante el decreto, porque el proyecto del inicio de la construcción de Itaipú vería la luz 10 años después del funcionamiento de Acaray y el proyecto de Yacyretá por ejemplo comenzó en 1973 y aún ni siquiera se sabía dónde se haría. Paraguay, gracias a Acaray entendia que podía ofrecer más energía eléctrica al resto del país utilizando su recurso hídrico más importante, que era el imponente Río Paraná pero al ser un río de aguas internacionales, se tendría que trabajar de manera binacional. Sin embargo, ya se sabía que ese era el camino.
Por lo tanto, tenemos un decreto de 1972 que creó el horario de verano, de manera a ahorrar el uso de energía eléctrica apenas a 5 o 7 años desde la puesta en marcha de Acaray. Sin embargo, en los 20 años siguientes, el país ha aumentado su sistema de generación de electricidad mediante 2 nuevas hidroeléctricas, para así cubrir a todo el país hasta nuestros días
Independientemente de toda esa maraña política de que si se entregó nuestros recursos, que si se hizo un trato adverso para el país, que si se regaló o concedió nuestra soberanía energética por nada, es una discusión que en este contexto de mi publicación, no importa.
Lo que importa es que el decreto se lleva adelante por algo específico, y hoy estamos a más de 50 años de ello y una ley, relacionada a la tecnología, no puede regir durante tanto tiempo, porque la tecnología es avance, innovación... no estancamiento. Es por eso, que optar por el horario de verano y eliminar el horario de invierno es una gran equivocación.
El contexto hoy es diferente, no se va a ahorrar electricidad porque estamos en una era energética diferente a la de hace 50 años. Independientemente que si llueve y se corta la electricidad, independientemente que si hacen 49 grados y se corta la electricidad, son eventos esporádicos y no constantes. Pero optar por el horario de verano cuando es invierno, es una equivocación histórica que querdará constante, y proviene de quienes no profundizan en el pasado y se decantan por un contexto más mezquino, que sólo puede ver un poco más allá de su propio metro cuadrado.
Hay que conocer la historia, para no equivocarse, y esa historia está marcada por la ciencia y argumentos sólidos. Es por ello que elijo ilustrar este comentario con la foto de Buenaventura Suárez, el Padre Jesuita (y científico a la vez), que diseñó el reloj de sol de San Cosme y Damián, y fue uno de los astrónomos más importantes de su era, en un contexto completamente diferente, hace 320 años.
Y él lo desarrolló usando como base nuestro horario de invierno.
Tengan todos Uds. buenas noches, gracias por leerme hasta aquí.