29/09/2026
El lecho matrimonial fue diseñado para ser el lugar más seguro de la tierra. Un refugio donde ambos pudieran ser vulnerables, amados y aceptados sin condiciones.
Pero un día, ese refugio se convirtió en una mesa de negociaciones.
Hoy duermen bajo las mismas sábanas, pero los separa un muro de hielo y resentimiento.
1 Corintios 7:3-5 es claro y confrontativo: "El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido... No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración."
La intimidad no es un trofeo por buen comportamiento. Es el pegamento que Dios diseñó para mantenerlos unidos cuando la vida es difícil. Retenerla sistemáticamente como castigo es asfixiar al matrimonio mismo.