01/03/2026
Este año el mundo avanzó sin pedir permiso. Como si el tiempo hubiera perdido la paciencia. Las cosas ocurrieron antes de que pudiéramos nombrarlas, y cuando intentamos entenderlas ya estaban lejos, dejando apenas una estela de preguntas. Hubo quizás una suerte de sensación compartida,
de estar llegando siempre un poco tarde a todo: a las noticias, a las decisiones, a los duelos. Y, aun así, la vida siguió apareciendo en los márgenes: en una mano tendida, en una despedida sin palabras, en una alegría breve que no pidió explicaciones. El mundo no se rompió, pero crujió. Y en ese crujido, muchos aprendimos que vivir hoy exige algo más difícil que comprender: permanecer.
Mientras tanto, millones de vidas transcurrieron lejos de los titulares. Personas que celebraron en silencio y otras que resistieron sin testigos. Hubo quienes alcanzaron aquello por lo que trabajaron durante años y quienes vieron desarmarse, en un instante, todo lo que creían seguro. Gente que perdió a alguien y aprendió a hablarle a la ausencia. Gente que sostuvo a otros cuando ya no tenía fuerzas propias. En hospitales, en aulas, en cocinas, en casas anónimas, en refugios de indefensos, alguien estuvo cuidando, esperando, salvando, acompañando. El mundo siguió adelante no por sus discursos, sino por esos gestos mínimos que, sin pretenderlo, impidieron que todo se viniera abajo.
Por eso, en este 2026, deseo a todos —estén donde estén— algo sencillo y esencial: que la vida trate con un poco más de cuidado a quienes vienen cansados, que quienes han perdido encuentren compañía incluso en el silencio, que quienes celebran no olviden lo frágil de la alegría ni lo valioso de compartirla. Que el éxito no se vuelva distancia y que la dificultad no se viva como vergüenza. Que haya tiempo para sostener, para escuchar, para volver a empezar cuando haga falta. Y que, en medio de todo, sigamos reconociéndonos unos a otros como parte de la misma historia, intentando, cada cual a su manera, atravesar el tiempo que nos toca vivir, con agradecimiento, con respeto, con amor.