08/15/2022
Este estilo hace referencia a la época de mediados del siglo XX, por este motivo recibe ese nombre. Se basa en la arquitectura de las casas construidas después de finalizada la II Guerra Mundial, donde la luz era el protagonista.
Sus mobiliarios siempre son lo más natural posible tanto en color, como textura, pero las líneas y los acabados son muy limpios, lo que los vuelve muy prácticos y funcionales. Y la composición de sus colores es muy agradable, belleza dentro de la sencillez.
Sus características son:
1- Muebles y elementos funcionales: cada uno de los elementos que se van a incluir debe tener una razón, para así evitar un ambiente recargado, optando por la sencillez.
2- Estampados geométricos: se destaca por el uso de figuras geométricas en toda su decoración. Ya sea en decoración de muebles, papel, tapizado, pintura o cualquier otro.
3- Materiales: mayormente se usa la madera. Y de esta forma se mantiene la naturalidad propia que da un contraste natural entre el exterior y el interior de la habitación.
4- Colores llamativos: es común ver tonalidades fuertes en los elementos decorativos, haciendo que el lugar sea realmente agradable y rompa con la monotonía que pueden a veces causar las paletas neutras.
5- Amplitud: los espacios luminosos son de gran importancia, principalmente porque nutren al espacio con luz natural y hacen que se pueda admirar mejor el exterior.
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