18/09/2026
🏡 A veces queremos preparar tanto una propiedad para una visita que terminamos sacándole parte de su esencia.
Antes de recibir a unos posibles compradores, Darío, el propietario, me pidió que sacáramos a los perros porque podían molestar durante la visita.
Le dije que no.
Los perros también eran parte de esa casa y de la forma en que se vivía ahí.
La visita fue bastante particular 😅, pero después llegó algo mucho más importante: una oferta.
Darío decidió aceptarla.
Y ahí aparece una de esas preguntas que muchas veces enfrentamos cuando vendemos una propiedad:
¿Aceptamos la primera oferta o esperamos pensando que puede aparecer una mejor?
No siempre la primera oferta es la mejor.
Pero tampoco sabemos si habrá una segunda.
👇 ¿Vos qué hubieras hecho? ¿Aceptabas o esperabas?