13/01/2026
Hay imágenes que se quedan grabadas en el alma y esta es, sin duda, una de ellas. Recorrer la autopista y encontrarse de frente con la Esfera de Caracas es sentir el pulso de nuestra ciudad. Es esa obra maestra de Jesús Soto que, con su movimiento y su color vibrante, parece darnos la bienvenida a casa cada vez que pasamos a su lado.
Pero la magia no está solo en el arte cinético; está en el escenario que la rodea. Verla allí, suspendida, con la majestuosidad de nuestro Ávila (el Waraira Repano) custodiando el horizonte, es entender por qué esta tierra es tan especial. Es el contraste perfecto entre el ingenio de nuestra gente y la fuerza de nuestra naturaleza.
Caracas no sería la misma sin ese estallido de naranja bajo el cielo azul, sin el viento que mueve las varillas de la esfera, y por supuesto, sin el sobrevuelo de nuestras guacamayas que le ponen música y color a cada tarde. 🦜✨