13/07/2024
Desde la ampliación del programa de parole el 5 de enero de 2023 a ciudadanos de Nicaragua, Cuba y Haití como una vía "segura y legal" de llegar a EEUU —el programa comenzó en octubre de 2022 para venezolanos—, unas 297.000 personas de estos cuatro países se han beneficiado de la medida. En ese momento la frontera sur de EEUU registraba números récord de encuentros con migrantes, en su mayoría venezolanos, nicaragüenses, haitianos y cubanos.
Sin embargo, un año después las autoridades de inmigración están registrando otra vez cifras récord de encuentros con inmigrantes irregulares, con registros de casi 270.000 en septiembre, casi un cuarto de millón en octubre y noviembre y reportes de casi 300.000 en diciembre.
El primer año del programa de parole humanitario, que otorga un permiso por dos años que permite a los beneficiados trabajar y residir legalmente en EEUU, ha sido un éxito para unos y una angustia para otros. Mientras miles de beneficiados ya se encuentran viviendo y trabajando legalmente en EEUU, otros tantos —quizás más, las autoridades de inmigración no dan cifras de la cantidad de solicitudes— se mantienen en la incertidumbre a la espera de una respuesta a sus casos que no llega.
Mientras tanto, una demanda judicial interpuesta en enero de 2023 por 20 estados controlados por republicanos busca detener el programa, argumentando que es una violación de la ley federal de inmigración y una extralimitación del Poder Ejecutivo.
Además, demoras e inconsistencias en los tiempos de procesamiento y un posible cambio de administración en 2024 han puesto a muchos que esperan en una posición difícil.
Una vía segura pero demorada
Los aspirantes al programa deben tener un patrocinador económico en EEUU, estar en sus países de origen y comenzar el proceso a través de la aplicación móvil. El gobierno de EEUU prometió que se concederían hasta 30.000 permisos al mes para ser repartidos entre las cuatro nacionalidades.
El joven habanero y su esposa, Mayelín Alarriba, aplicaron con sus dos hijos pequeños al parole humanitario en enero pasado patrocinados por su suegro. González dijo que su corazón "estuvo en un hilo" durante casi 10 meses de espera.
González y su familia se consideran afortunados, saben que miles de solicitudes permanecen en el limbo, algunas hace casi un año.
"Todavía queda mucha gente sin saber qué será de ellos", dijo el joven cubano, que se asentó en la zona de Tampa, Florida.
Más de 62.000 cubanos, 54.000 nicaragüenses, 81.000 venezolanos y 120.000 haitianos se han beneficiado del programa, según registros de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU (CBP, en inglés).
Al entusiasmo inicial de poder emigrar legalmente a EEUU le siguió la incertidumbre por las demoras en el procesamiento de las solicitudes, que han probado ser impredecibles.
"No sabes si te va a tocar rápido, o te vas a demorar meses", aseguró a la VOA Elina, una ingeniera cubana que prefirió no compartir su apellido.
El padre de Elina completó la solicitud para que su hija emigrara a EEUU el 18 de enero y hasta ahora no han recibido "ni siquiera la confirmación de que fue recibida", dijo la mujer de 26 años.