12/12/2025
«Con respecto al resto de Latinoamérica, la Administración de T. Roosevelt no permaneció al margen de la amenaza siempre presente de la intervención europea en los asuntos continentales a causa de las deudas estatales. En 1902, T. Roosevelt estuvo dispuesto incluso a llegar a la guerra con Alemania por Venezuela, pues no dudó en informar al embajador alemán de que Estados Unidos impediría por la fuerza cualquier adquisición de territorio venezolano, cuando la Marina del Caribe había sido ya reforzada y un nuevo ultimátum de cese de hostilidades lanzado en diciembre. No es extraño pues, que tras el bloqueo naval al impuesto por los europeos a Venezuela, Roosevelt proclamar a su colorario a la Doctrina Monroe:
"Todo lo que este país desea es ver a los países vecinos estables, ordenados y prósperos. Todo país cuya gente se conduzca bien puede contar con nuestra amistad. Si una nación muestra que sabe actuar con razonable eficiencia y decencia en asuntos políticos y sociales, si mantiene el orden y paga sus obligaciones, no necesita temer la intervención de Estados Unidos. La incompetencia crónica o una impotencia que resulten de una pérdida general de los lazos de la sociedad civilizada, puede en América, y en cualquier otro lugar, requerir en último término la intervención de alguna nación civilizada, y en el hemisferio occidental la adherencia de los Estados Unidos a la Doctrina Monroe debe reforzar a los Estados Unidos, aunque de forma reluctante, en casos flagrantes de incompetencia o impotencia, al ejercicio de un poder de policía internacional".»
PEDRO F.R. JOSA, LA GRAN REVOLUCIÓN AMERICANA, páginas 81 y 82